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Los retos

Reto 1

Reducir el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado de las mujeres

¿Cómo se evidencia este problema en la crisis por COVID-19?

Se ha generado un aumento del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, que recae principalmente en las mujeres por la persistencia de estereotipos y roles tradicionales de género, ante las medidas de distanciamiento social y el aumento de las labores de cuidados de menores de edad, adultos mayores y personas con discapacidad, así como miembros de la familia enfermos.

El cierre de centros educativos ha provocado el traslado del trabajo escolar hacia la casa, generando una recarga de los trabajos de cuidados y apoyo a la educación que asumen principalmente las mujeres del hogar.

Cambios abruptos en la distribución del tiempo y en las condiciones de trabajo que afectan negativamente los negocios liderados por mujeres y la posibilidad de las mujeres con trabajos remunerados de balancear sus obligaciones laborales y familiares.

Impacta en:

  • Mujeres amas de casa
  • Mujeres empresarias
  • Profesionales
  • Emprendedoras en la economía formal e informal.
  • Mujeres buscando empleo o que han suspendido esa búsqueda

Posibles abordajes

  • ¿Cómo promover la corresponsabilidad social de los cuidados y avanzar hacia la construcción de un sistema de cuidados integral y universal?
  • ¿Cómo reconocer, redistribuir y reducir mejor el trabajo doméstico y de cuidados en las familias?
  • ¿Cómo promover un mayor involucramiento y la corresponsabilidad de los hombres en el trabajo doméstico y de cuido?
  • ¿Cómo optimizar el seguimiento del trabajo escolar en las familias?
  • ¿Cómo promover que las empresas implementen buenas prácticas vinculadas a la corresponsabilidad social de los cuidados?

Contexto para el reto: Reducir el trabajo doméstico no remunerado y de cuidados de las mujeres

Los cuidados son “las actividades que regeneran diaria y generacionalmente el bienestar físico y emocional de las personas. Es un trabajo esencial para el sostenimiento de la vida, la reproducción de la fuerza de trabajo y de las sociedades, generando una contribución fundamental para la producción económica, el desarrollo y el bienestar.”[1] No obstante, el trabajo de cuidados está distribuido de forma inequitativa. Recae principalmente en los hogares y es realizado mayoritariamente de forma no remunerada por las mujeres, debido a la persistencia de los estereotipos y roles no tradicionales de género.

Los resultados de la Encuesta de Uso del Tiempo de INEC en 2017 (ENUT 2017[2]) evidencian que en Costa Rica las mujeres asumen la mayoría del trabajo doméstico no remunerado y de cuidados en los hogares. De las horas semanales dedicadas a trabajo doméstico no remunerado, las mujeres asumían el 72,1%, según esta encuesta. En ese mismo estudio se desglosaba que el cuido de personas dependientes, niños, enfermos recaía en un 80,4% en las mujeres, la limpieza de ropa y calzado en un 82%, la preparación de alimentos en un 78,2% y el cuido de personas menores de 12 años y de 12 años o más recaía en un 65% sobre los hombros de las mujeres.

Con base en los resultados de la ENUT 2027 se estimó que el tiempo social que las mujeres dedican al trabajo doméstico no remunerado es 35:49 horas, mientras los hombres destinan 13:42 horas. Las mujeres dedicaban en este momento 22 horas más en promedio respecto a los hombres cada semana – casi 3 veces más.

Por otra parte, la Cuenta Satélite[3] estimada por el Banco Central para evidenciar el aporte del trabajo doméstico no remunerado al Producto Interno Bruto señala que en total este aporte corresponde un 25,3%, del cual un 71% es realizado por las mujeres. El valor en colones del total del TDNR suma ¢8,3 billones.

Distintos estudios han alertado que, en el contexto de la pandemia del COVID-19, ante las medidas de distanciamiento social, el cierre de centros educativos y los cuidados de familiares enfermos, la sobrecarga de estas labores en las mujeres ha aumentado. A los trabajos de limpieza, cocina, lavado de ropa y cuidados de personas dependientes que suelen recaer sobre las mujeres, ahora se suman los de supervisión de los horarios lectivos de hijos e hijas, la vigilancia del cumplimiento de protocolos de aseo y el monitoreo de la medicación y/o el cuido de personas enfermas o adultas mayores que se han sumado a la burbuja familiar inmediata.

[1]     ONU Mujeres y CEPAL, 2020. https://lac.unwomen.org/es/digiteca/publicaciones/2020/08/cuidados-en-america-latina-y-el-caribe-en-tiempos-de-covid-19#view

[2]     INEC, ENUT 2017. https://www.inec.cr/sites/default/files/documetos-biblioteca-virtual/reenut2017.pdf

[3]     Cuenta Satélite BCCR https://activos.bccr.fi.cr/sitios/bccr/indicadoreseconomicos/CuentaSateliteTrabajoDomesticoNoRemunerado/Metodologia_CSTDNR_2017.pdf

Reto 2

Proponer nuevas modalidades de encadenamiento para producción, mercadeo o distribución de productos y servicios en zonas urbanas y rurales

¿Cómo se evidencia este problema en la crisis por COVID-19?

Las mujeres en Costa Rica se han visto afectadas de manera desproporcionada por los impactos económicos negativos de la pandemia de COVID-19 y la crisis socioeconómica resultante.

Las empresas y emprendimientos se han perdido canales de distribución y de venta, así como por disrupciones en sus cadenas de valor y problemas de suministros.

Las empresas propiedad de mujeres tienden a ser micro y pequeñas empresas en sectores tradicionales de bajo valor agregado y las barreras que normalmente afectan su crecimiento, incluido el acceso limitado al crédito, a las redes y canales comerciales y a la tecnología, también limitarán su posibilidad de sobrevivir a la crisis actual.

Impacta en:

  • Mujeres empresarias
  • Mujeres emprendedoras en la economía formal e informal.

Posibles abordajes

  • ¿Cómo promover encadenamientos que beneficien a empresas propiedad de mujeres?
  • ¿Cómo promover colaboraciones entre empresas propiedad de mujeres, por ejemplo, para la compra conjunta de insumos?
  • ¿Cómo hacer eficientes los procesos de distribución de productos de las empresas de mujeres?
  • ¿Cómo facilitar una relación entre las empresas de mujeres y su clientela que no dependa de intermediación a un alto costo?
  • ¿Cómo habilitar recursos compartidos entre distintas empresas de mujeres?

Contexto para el reto: Proponer nuevas modalidades de encadenamiento para producción, mercadeo o distribución de productos y servicios

Las mujeres en Costa Rica se han visto afectadas de manera desproporcionada por los impactos económicos negativos de la pandemia de COVID-19 y la crisis socioeconómica resultante. La tasa de desempleo de las mujeres se ha disparado durante la pandemia hasta el 30% en el segundo trimestre de 2020, frente al 15% de hace un año, según la Encuesta Continua de Empleo publicada por el INEC. Esto representa un aumento de 120.000 mujeres desempleadas en el último año. La tasa de desempleo de mujeres es 10 puntos porcentuales superior a la tasa de desempleo de los hombres

Además del aumento del desempleo, 110.000 mujeres han abandonado la población activa. La tasa de participación neta femenina se redujo en 6,2 puntos porcentuales a 44,6%. La participación neta masculina también ha disminuido, pero en menor proporción, y se sitúa en el 70,5%.

En el último año, hubo una disminución de 230.000 mujeres en la población ocupada, lo que representa una reducción del 27%. Las mujeres con niveles de educación más bajos han sido las más afectadas por la crisis. Entre las mujeres con niveles primarios incompletos, se ha dado una reducción del 54% de mujeres ocupadas. Este efecto es menor para las mujeres que completaron la educación primaria (35% menos tienen empleo) y las que tienen educación secundaria incompleta o completa (31%), e incluso menor para las mujeres con título universitario (10%).

Los impactos desiguales que experimentan las mujeres están relacionados con su mayor participación en las actividades económicas fuertemente impactadas por la crisis, incluyendo los sectores de servicios, turismo, restaurantes, pequeñas y medianas empresas (PYMEs), empleo informal y trabajo doméstico remunerado. Las mujeres tienen, en cambio, baja participación en áreas tecnológicas, ciencias y otras actividades de alto valor agregado que tienen una mayor posibilidad de generar empleos y negocios en el actual contexto pandémico y post-pandémico.

Las empresas y emprendimientos se han visto afectados al perder sus canales de distribución y de venta, así como por disrupciones en sus cadenas de valor y problemas de suministros.

Según un estudio publicado en mayo de 2020 por el Ministerio de Economía, Industria y Comercio de Costa Rica (MEIC), las PYMEs han visto particularmente afectadas por la crisis. El efecto directo principal e inmediato está en las ventas. La mitad de las personas emprendedoras entrevistadas afirma haber experimentado una reducción en las ventas de más del 75% en abril de 2020 respecto al mes anterior. Solo el 2% había logrado mantener o incluso aumentar el nivel de sus ingresos mensuales por la venta de sus bienes y servicios. Los impactos reportados son mayores a medida que disminuye el tamaño de la empresa.

Las empresas propiedad de mujeres tienden a ser micro y pequeñas empresas en sectores tradicionales de bajo valor agregado y las barreras que normalmente afectan su crecimiento, incluido el acceso limitado al crédito, a las redes y canales comerciales y a la tecnología, también limitarán su posibilidad de sobrevivir a la crisis actual.

Por otra parte, para tratar de mantener una burbuja social segura, las mujeres emprendedoras o empresarias que trabajan desde casa han visto su espacio y herramientas de trabajo limitadas partir de la pandemia:

Hijos e hijas están en casa y requieren atenciones, equipo de cómputo, conectividad a Internet y/o apoyo para realizar las tareas.
Si se trata de emprendimientos de alimentos, ya no se cuenta con disponibilidad del espacio de cocina durante varias horas ininterrumpidas, por lo que el trabajo se segmenta o se traslada a las madrugadas.

Las personas de asistencia del emprendimiento se convierten en un riesgo potencial para la familia, pues deben convivir dentro del espacio de trabajo sin ser de la misma burbuja familiar.

Reto 3

Diseñar acciones afirmativas que potencien a las empresas propiedad de mujeres

¿Cómo se evidencia este problema en la crisis por COVID-19?

La pandemia del COVID-19 y resultante crisis socioeconómica está impactando negativamente los ingresos de las mujeres y sus familias. Las mujeres empresarias y emprendedoras están experimentando una reducción fuerte de sus ingresos y sus empresas están en riesgo de no sobrevivir la crisis.

A nivel mundial, se estima que las empresas propiedad de mujeres rondan un tercio del total. Sin embargo, solo el 1% de las compras corporativas se destinan a empresas propiedad de mujeres. Por lo tanto, acciones para aumentar las compras que realizan empresas del sector privado o las instituciones públicas podría tener un impacto significativo en los ingresos de mujeres empresarias y emprendedoras y sus familias.

Visibilizar más a las empresas propiedad de mujeres también podría tener un efecto en las decisiones de compra de personas consumidoras.

Las mujeres se caracterizan por invertir, más que los hombres, sus ingresos en sus familias y en el desarrollo social.

Impacta en:

  • Mujeres empresarias
  • Emprendedoras en la economía formal.

Posibles abordajes

  • ¿Cómo promover que se priorice a las empresas lideradas por mujeres en el momento de la decisión de compra y de la creación de encadenamientos?
  • ¿Cómo habilitar espacios de comercio electrónico que reconozcan y atiendan a las particularidades de las empresas lideradas por mujeres?
  • ¿Cómo visibilizar las empresas lideradas por mujeres para potenciar sus ventas?
  • ¿Cómo potenciar las compras a empresas lideradas por mujeres por parte de las instituciones públicas y empresas privadas?

Contexto para el reto: Enseñar acciones afirmativas que potencien a las empresas lideradas por mujeres

El INAMU reportó en mayo que “de las mujeres que se acercaron a las Unidades Regionales del INAMU, sobresale que su principal afectación es en el ámbito económico. De ellas, un 90,2% reporta contar con menos ingresos; un 24,9% percibe afectaciones directas en sus negocios debido a la significativa disminución de las ventas; el 15,6% tuvo que cerrar su negocio y un 16,8% no está recibiendo la pensión alimentaria”. Este sondeo, realizado entre marzo y mayo, con 225 mujeres de diferentes zonas del país arrojó que un 30,7% tenía cero ingresos por la crisis sanitaria del COVID-19 mientras que: “otro 20,4% reportaba recursos menores a los ¢50 mil, mientras que un 17,3% hablaba de montos entre ¢51 mil y menos de ¢100 mil. El restante 20,9% cita montos entre ¢100 mil y ¢200 mil, y un 10,2% reportó ingresos superiores a los ¢200 mil”.

Como se explicó anteriormente, las empresas propiedad de mujeres tienden a ser micro y pequeñas empresas en sectores tradicionales de bajo valor agregado y las barreras que normalmente afectan su crecimiento, incluido el acceso limitado al crédito, a las redes y canales comerciales y a la tecnología, también limitarán su posibilidad de sobrevivir a la crisis actual. La afectación de la crisis en las empresas propiedad de mujeres está impactando fuertemente los ingresos de las mujeres empresarias y emprendedoras y sus familias.

A nivel mundial, se estima que las empresas propiedad de mujeres rondan un tercio del total. Sin embargo, solo el 1% de las compras corporativas se destinan a empresas propiedad de mujeres. Por lo tanto, acciones para aumentar las compras que realizan empresas del sector privado o las instituciones públicas podría tener un impacto significativo en los ingresos de mujeres empresarias y emprendedoras y sus familias.

Las empresas privadas e instituciones públicas pueden implementar acciones en dos líneas (no excluyentes entre sí) para incorporar más mujeres en su cartera de proveedores:

  • Adaptar sus procesos de compras para ser más inclusivos a las PYMEs (y en consecuencia a con las empresas propiedad de mujeres).
  • Implementar acciones de compras afirmativas (o compras sensibles al género), lo cual significar aplicar acciones afirmativas a los procesos de compras para alcanzar a más empresas propiedad de mujeres.
  • Visibilizar más a las empresas propiedad de mujeres puede ser además una medida esencial para potenciar sus ventas y para que empresas, instituciones y personas consumidoras para considerar sus productos y servicios entre sus opciones de compra.

 

Semanario Universidad: https://semanariouniversidad.com/pais/inamu-toma-de-su-presupuesto-para-ayudar-a-2-mil-mujeres-afectadas-por-covid-19

ONU Mujeres (2017). El poder de las adquisiciones: Cómo adquirir productos y servicios de empresas que son propiedad de mujeres. Una guía sobre adquisiciones con perspectiva de género para las empresas.  https://lac.unwomen.org/es/digiteca/publicaciones/2018/12/guia-adquisiciones-con-perspectiva-de-genero-para-empresas

Reto 4

Ampliar el acceso y la eficiente administración de los recursos financieros en empresas propiedad de mujeres

¿Cómo se evidencia este problema en la crisis por COVID-19?

La mayoría de las mujeres empresarias y emprendedoras está experimentando reducciones de sus ingresos y tienen opciones limitadas de financiamiento.

Asimismo, la incertidumbre económica en el contexto de la crisis dificulta la apropiada toma de decisiones para la estabilidad y el crecimiento de las empresas.

Los recortes en jornadas laborales, despidos e incertidumbre deterioran las redes informales de apoyo financiero de las mujeres emprendedoras y empresarias.

Persisten brechas de género en el acceso a los servicios financieros que limita la posibilidad de crecimiento de las empresas de mujeres, sus posibilidades de enfrentar la crisis actual y la autonomía económica de las mujeres.

Impacta en:

  • Mujeres empresarias
  • Emprendedoras en la economía formal e informal.

Posibles abordajes

  • ¿Cómo crear mecanismos que solventen la necesidad que tienen las empresas propiedad mujeres de contar capital de trabajo?
  • ¿Cómo fortalecer los procesos de gestión financiera en las empresas propiedad de mujeres tomando en cuenta sus particularidades
  • ¿Cómo aprovechar los datos generados por las transacciones para mejorar los procesos de toma de decisiones de las mujeres emprendedoras?
  • ¿Cómo construir nuevas modalidades de evaluación de los negocios de mujeres con el fin de generar perfiles crediticios confiables e inclusivos?

Contexto para el reto: Ampliar el acceso y la eficiente administración de los recursos financieros en empresas propiedad de mujeres

El limitado acceso a recursos financieros ha sido un problema especialmente retador para las empresas lideradas por mujeres desde antes de la crisis por COVID-19. Como se establece en la Política Nacional para la Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres 2018-2030, un eje de trabajo prioritario debe ser la distribución de la riqueza, con el fin de “fortalecer la autonomía económica de las mujeres por medio del uso, acceso y control de ingresos, recursos y beneficios, con empleos de calidad y la inclusión financiera de las mujeres” (SUGEF, SBD, INAMU). Para abordar dicho eje, el Instituto Nacional de las Mujeres INAMU ha generado una serie de documentos agrupados bajo el nombre: “Inclusión financiera de las mujeres: el camino hacia la autonomía económica”, destacando la importancia de crear mecanismos financieros específicos que contemplen: “las formas diferenciadas en que las mujeres se acercan y hacen uso de los mismos”. Uno de esos documentos establece los lineamientos para el cierre de las brechas financieras entre hombres y mujeres en Costa Rica, los cuales brindan orientaciones para el diseño de los productos y servicios financieros.

Según estos documentos del INAMU, persisten brechas entre hombres y mujeres en el acceso, uso y control de servicios financieros, entre ellos el ahorro y el crédito, que limitan su autonomía económica. Por ejemplo, del total de personas deudoras del país, con créditos
activos a diciembre 2018, el 56% eran hombres y el 44% mujeres. El monto promedio de los créditos era aproximadamente 12.328.376 colones para los hombres y 10.606.854 colones para las mujeres, lo cual significa que el monto promedio de créditos de las mujeres representaba el 86% del monto promedio de los créditos de los hombres.

El Programa Ganar-Ganar ha estado trabajando en crear un mecanismo de financiamiento innovador para la igualdad de género. Como se resaltó en un evento reciente organizado por la Oficina Regional para las Américas y el Caribe de ONU Mujeres e IE University el 16 de setiembre de 2020, la evidencia es clara: invertir en mujeres es un buen negocio, pero para muchas mujeres el acceso al capital sigue siendo una barrera importante. Según la CFI, sólo el 7% del capital privado y del capital de riesgo se invierte en empresas dirigidas por mujeres. Esta falta de capital o de financiación no sólo es perjudicial para el progreso de las mujeres, sino para el propio crecimiento social y económico.

La Directora Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, María Noel Vaeza, enfatizó que invertir con enfoque de género no sólo es un imperativo ético fundamental sino también un buen negocio: Conlleva mayores beneficios económicos, impulsa impactos positivos en la igualdad de género e incrementa las oportunidades de acceso a capitales y financiamiento por parte de las mujeres. Hizo hincapié en que es importante aunar esfuerzos para no permitir que la actual crisis económica y social ponga a la igualdad de género en un segundo plano, porque ahora más que nunca es fundamental invertir en ella.

 

SUGEF, SBD, INAMU: Informe de brechas entre hombres y mujeres en el acceso  y uso del sistema financiero en Costa Rica – https://www.sugef.fi.cr/informacion_relevante/informe%20brechas%20de%20genero/Informe%20Brechas%20Financieras%20SUGEF%20INAMU%20SBD.pdf

INAMU: Lineamientos para el cierre de las brechas financieras entre hombres y mujeres en Costa Rica https://www.inamu.go.cr/documents/10179/1469477/Lineamientos+para+el+cierre+de+las+brechas+financieras+entre+hombres+y+mujeres+en+CR.pdf/9bee8231-cd9e-4e99-9728-ad6e41fdf11f

ONU Mujeres América Latina y el Caribe: https://lac.unwomen.org/es/noticias-y-eventos/articulos/2020/09/invertir-en-las-mujeres-crecimiento-economico-sostenible-inclusivo

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